El plástico en la industria fashionista

¿Sabías que para producir una camisa de algodón se necesitan 2700 litros de agua y para un jean 9982 litros? Actualmente la moda es la segunda industria más contaminante del mundo, y son tan abundantes los recursos naturales que se utilizan en esta, que ya ni siquiera miden su impacto. Se estima que para el 2025, la demanda de la industria de la moda a nivel mundial, continúe creciendo hasta aproximadamente 2,25 billones de dólares; y a pesar de las innovaciones tecnológicas que están utilizando para volverse más sostenible, este sector sigue teniendo un modelo económico lineal, causante de gran cantidad de gases de efecto invernadero, del consumo intensivo de agua y de la contaminación de los afluentes. En esta industria, se desarrollan principalmente actividades como: la confección de ropa, accesorios y zapatos, la transformación de materias artificiales y naturales, y la generación de hilos y tejidos. Es de suma importancia tener en cuenta el impacto que igualmente se crea en el área de comercialización y distribución dentro del sistema. 

El proceso de extracción de materias primas genera gran cantidad de residuos además de consumir bastante agua y energía. Incluso, el 60% de la producción mundial de polietilentereftalato (PET), polímero conocido por su uso en la fabricación de botellas de plástico, se usa para fabricar fibras textiles comparado al 30% dirigidas a la fabricación de botellas de plástico. Lo complicado del uso de materiales sintéticos, es el desprendimiento de microfibras que se producen durante el lavado de ropa por el efecto negativo del uso de materiales. Dichas microfibras llegan en toneladas al océano en cantidades equivalentes a 50,000 millones de botellas plásticas. 

Lo complejo es que con el tiempo, la moda generó una dependencia hacia los plásticos que es difícil, pero no imposible, de eliminar. Según Textile Exchange, actualmente el 65% de las prendas producidas son hechas de fibras sintéticas, dependiendo del petróleo como recurso finito de su producción y dificultando la durabilidad del ciclo de vida del producto. Se necesita reevaluar el uso de plásticos ocultos en los componentes y las prácticas de distribución, considerando su huella ecológica en el procesamiento de productos, en transporte, distribución, almacenamiento, etiquetado y toda la cadena de suministro para que el cambio realmente se vea reflejado y se asegure un muy buen impacto.  

La secuencia de etapas de los productos va desde desarrollo de diseño, introducción en el mercado, crecimiento, madurez, y declive del producto. Asimismo existen varios métodos para que los residuos textiles puedan ser reciclados, por ejemplo, triturando las fibras viejas para generar nuevos hilos que se limpian y pasan por el llamado proceso ‘cardado’. Aquellas fibras que no se logran convertir en hilos igual se pueden comprimir y utilizar como relleno de colchones. Estas fibras, se pueden producir también con residuos plásticos como botellas y palillos desechables, los cuales toman alrededor de 700 años para descomponerse si no se les da otro uso. 

Asimismo, el reciclaje de textiles puede ser una buena opción al prevenir muchas toxinas contaminantes y conservando la energía que se usa para fabricar materiales a partir de los materiales; además reduce tanto espacio requerido para vertederos, como la demanda de colorantes y fijadores químicos, así como el costo de transporte y contaminación del mismo. El uso de textiles alternativos (RPET) reducirían los residuos plásticos mientras que la técnica de Air-Dye, que es otra manera de aplicar color a los tejidos por medio del uso del aire, reduciría el uso de energía y de agua en un 95% y 86% respectivamente; sin embargo, su aplicación a nivel mundial sigue solo del 1% frente al 10% de los métodos tradicionales. 

¿Marcas y diseñadores conscientes?

No obstante, actualmente en Latinoamérica las marcas están tomando conciencia de la problemática y haciendo frente con acciones de impacto. Recientemente, el diseñador colombiano Juan Pablo Socarrás se presentó en COLOMBIAMODA 2022 con su proyecto ‘historias hechas a mano’, presentando la pasarela ‘Amar’ como resultado de su trabajo en conjunto con comunidades campesinas e indígenas de México, Colombia y Guatemala. Dicha pasarela está basada en la producción de piezas por medio de residuos plásticos PET, y aplica el llamado ‘upcycling’ o supra-reciclaje como la técnica para darle una nueva vida a los residuos. 

Además, no sólo lo están teniendo en cuenta para la moda de tendencia, también ropa de trabajo. Por ejemplo, el uniforme del personal del aeropuerto ecológico de Galápagos lo realizaron con más de 5000 botellas PET y botones con coco. Los envases fueron recolectados de los basureros del mismo aeropuerto, acciones que hacen parte de la campaña ‘Baltra, libre de plásticos’, impulsada por Latam Airlines Ecuador. Nada más con está acción se ahorraron 7,04 toneladas de emisiones de CO2 por el reciclaje, evitando la contaminación de 36.000 botellas PET en las islas Galápagos. 

Imagen
Fuente: https://pbs.twimg.com/media/FYWoPfrWYAEULlG?format=jpg&name=small

Madre Tierra

Es así como llegamos a conocer a Madre Tierra, una marca de ropa ecológica creada por dos jóvenes colombianas basada en la sostenibilidad sin dejar el estilo atrás. Por medio de la empresa ENKA, productora de material de botellas de plástico para diversos fines, logran utilizar botellas PET que terminan en poliéster, junto a residuos textiles de las mismas confecciones, y algodón orgánico que genera menos emisiones de gases de efecto invernadero y 91% menos de agua que algodón común. Aquí un video más detallado sobre el proceso: 

Así pues, logramos hablar con una de las cofundadoras de la empresa Juliana Trujillo, que actualmente es CMO de la marca, y quien nos contó un poco de su historia: 

“La idea de Madre Tierra nace de Pizantex, empresa familiar dedicada a la comercialización y producción de textiles, marca blanca, dotación y venta por catálogo. En realidad la marca se registró hace 12 años  pero solo luego de 9 años, Juliana y yo llegamos a establecerla bien. No solo queríamos hacer prendas de vestir sostenibles que se pudieran usar en su día a día yendo al trabajo, sino además poder brindarle a emprendimientos en Colombia la posibilidad de también tener materiales y telas sostenibles.”

Por tanto, su objetivo principal es “hacer que la industria textil en Colombia sea positiva y no destructiva, que lo que se haga se haga bien y de forma equilibrada para el planeta, la naturaleza y las personas, creando conciencia y asequibilidad en la moda”. 

Fuente: https://www.instagram.com/madretierra.co

Además, a lo largo del tiempo han logrado crear una comunidad de personas que se interesan por realizar acciones más allá de la ropa, llevando a cabo un estilo de vida sostenible, apoyado por su blog y redes sociales donde dan información de valor sobre el tema. Incluso quieren próximamente crear talleres sobre cómo darle una nueva vida a las cosas, y están considerando el tema de alquiler con prendas exclusivas para lograr circularidad al 100%. 

“La vida sostenible no es difícil, es cambiar pequeñas acciones que en realidad no cambian nada de tu vida normal. Pregunten, indaguen sobre los certificados y materiales de la marca para no caer en el greenwashing. Además debemos entender que la sostenibilidad viene también después de la compra, el postconsumo de la prenda, la vida útil que se le da y el cuidado de la misma”, es el consejo que nos da Manuela desde su experiencia. 

La verdadera solución

La industria de la moda tiene la capacidad de rediseñar de manera creativa, una producción ágil y de rápida respuesta, y a pesar de que el poliéster sigue siendo un material problemático en la sostenibilidad, de igual manera se puede evitar que cantidades de botellas de plástico terminen en el océano o en basureros tardando más de 100 años en descomponerse. Nada más reciclando los plásticos, en vez de volver a  producirlos,  ahorra ⅔ de la energía que se usa normalmente. 

Sin embargo, al final lo ideal y la mejor opción para el planeta sería lograr una economía circular y sostenible que realmente funcione, por medio de los gobiernos, las empresas y los consumidores actores sostenibles del cambio. Las compañías de moda deberían al menos empezar a optar por opciones de reparación, compraventa de ropa de segunda o incluso alquiler. Esto podría generar más conciencia en el consumidor sobre sus compras, al ser más duraderas, menos impulsivas y mejor reguladas.  

Author: Silvana

La Sabana y un máster en la Università Cattolica del Sacro Cuore en Psicología organizacional y del marketing


ENTREVISTA / TENDENCIAS